Me faltaron los brazos
                   [los abrazos].

Recrea mi alma un abrazo infinito;
                               nudo irresoluble de ganas y esperas;
                               maraña indivisible de manos vivas.

Invisible mi cuerpo en medio de un abrazo;
olvidado el frío;
desterrado el olvido.

Emborronar los límites:
                         del cuerpo,
                               del alma;
                         tripas,
                                ojos;
                         manos;
                                huellas;
                         huesos;
                                carne.

Cruzar la frontera;
            regalarme entera.

Me faltaron los brazos
                   [los abrazos].

Recrea mi alma un abrazo infinito
                         que me empuja a desandar la mañana y abandonarme a la noche,
                                                              [germen de ilusiones; rotas a la luz del día]

 

                                                                                                     Eva López Álvarez

 

 

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No es matar el tiempo… Matar el tiempo es tedio; es disfrazar el aburrimiento, la abulia, la ataraxia salvaje que mata tus tripas [las que sienten].

ES… ES… Es cuando el tiempo muere…Se extingue; porque nada importa mas allá. Mas allá de ese abrazo. Ese abrazo a mi piel muerta con la piel que envuelve tu alma. Ese ángulo perfecto en que mi cabeza encaja en tu cuello; esa tangente perfecta que es la línea recta de tus manos [une directamente tu alma con la mía] con mi cuello desnudo [une mi razón y mi concupiscencia, dejando el ángulo muerto que gradúan las realidades].
Nada importa más allá. Mas allá de esa proximidad que emborrona la frontera de tu tibia y la funde con la mía. Esa proximidad que quema como la ceniza y arrasa distancias como el fuego. Esa cercanía que nubla; esa cercanía en que se huele el alma y ya no hay cuerpo ni hay carne; esa cercanía que excita el epicentro de lo que eres cuando no eres piel.

No es matar el tiempo… Matar el tiempo es costumbre; es cuando los lunes acontecen en sábado; cuando septiembre no huele a mazorca y a lumbre sino a enero gélido y blanco… Matar el tiempo es cuando los versos de amor se estudian bajo amenaza de suspenso, que no se cobran vida en tus vísceras (segunda estrella a la derecha de tus noches)

Es… es cuando el tiempo muere… Se extingue; porque nada importa mas allá.

Eva López Álvarez

 

 

 

Con el alma a cuestas;

hecha añicos

[cicatrices visibles de invisibles ataduras].

Marcado el rumbo a manos de un puño tirano

[incorpóreo y pesado a la vez];

hendido el pecho de afiladas palabras

[sempiternamente vivas en tu piel mortecina];

deshechos los umbrales; que más da cielo o tierra, bien o mal, amor o desamor, dicha o pena,

[monstruo atroz, la Pena].

Roto el cuerpo:

manos que solo acarician acero impermeable;

piernas que dejaron de enredarse en otras piernas formando un nudo infinito de sangres y besos y abrazo inmenso;

¿los ojos?: óxido hiriente, vestigio del llanto de entonces.

Arrugado el cielo; brumoso el suelo [inseguro y lejano]…

alienado el amor. Soledad reinante.

Eva López Álvarez

Relleno de Vacio Existencial