Hay mil formas de volar…
Volar a ras de suelo;
volar mas allá de la barrera del sonido, donde los silencios penetran, atroces, por cada poro de tu piel y se alimentan de las palabras que nunca dijiste [no guardes ninguna…]

Volar en la quietud aplastante del impás que acontece entre el momento en que me miras para desaparecer irremisiblemente después.
En la tangente de nuestras vidas paralelas.
En la comisura de tu boca.
En el vértice de tus deseos redondos.

Volar entre los posos de mi taza de café, mezclarlos con los de tu taza y jugar a alterar el destino.
Volar con zapatos de plomo incapaces de someterte…
con las alas atadas por la soga de la rutina,
con el lastre de los domingos que amanecen empapados de lunes…

Alzo el vuelo ya…¿te vienes?

Eva López Álvarez

segunda